por ecoex | Jun 18, 2018 | Counseling
El mundo de la salud y el bienestar se amplía en muchas direcciones. Nuevas técnicas y nuevas miradas sobre la complejidad del ser humano están abriendo un enfoque más integrativo del proceso de sanarse y de despertar. Una medicina tal vez excesivamente centrada en la sintomatología, reaviva la pregunta sobre las coordenadas del dolor, el sufrimiento y las formas de abordarlo. El síntoma físico y el emocional están profundamente implicados, como lo está la orientación natural al placer, los instintos, las memorias celulares, el proceso biográfico y, más allá aún, el enfoque existencial que adopta cada uno personalmente.
Las corrientes humanistas proponen que nacemos con una forma naturalmente predispuesta al bienestar. La neurosis colectiva en la que nos integramos polariza, a posteriori, nuestros patrones de respuesta caracteriales y hace compleja nuestra adaptación. Perdemos de vista esa especie de naturaleza intrínsecamente conectada a nuestras potencialidades funcionales y amorosas y, a cambio, se oscurecen las funciones de la necesidad y el deseo, derivando en una enfermedad colectiva. Hacemos un esfuerzo de adaptación a una sociedad enferma, alejándonos de nuestra naturalidad. Esta forma distorsionada de vivir incluye un pavoroso miedo al vacío-la puerta de salida del programa– que se ha bloqueado culturalmente mediante fórmulas depredadoras y patriarcales, derivando en una devastación a muchos niveles: ecológica, mental y emocional. Huir del vacío se alienta socialmente, convirtiendo a la muerte en un tabú y despojándola de su alianza sagrada con la vida. En esta huida generamos mucho sufrimiento interno debido a la ausencia de contacto con el sí mismo, la inevitable desorientación y el sufrimiento externo, al construir una sociedad de crecimiento económico ilimitado que no favorece la igualdad social, la salud ni la preservación del medio ambiente.
Nuestro cerebro y nuestra emoción están estructurados para promover actitudes de colaboración. El sufrimiento aparece por una pérdida de correspondencia interna entre lo que somos y lo que apreciamos ser. Es una especie de oscurecimiento. Como si de un efecto ceguera se tratara, podríamos compararlo con el habitante de una gran urbe que perdió la noción del origen de los alimentos cosechados en un campo que no ve, y del agua que cae de la montaña y nutre un manantial que no conoce. Su neurosis es pensar que esta construcción artificial que ha creado y que es la urbe, verdaderamente le nutre de los recursos esenciales.
Esta neurosis se despliega en tres frustraciones a lo largo de nuestra vida: la inhabilitación del cerebro derecho (frustración instintiva) con una domesticación del deseo y de nuestro animal interno, así como de nuestra intuición y sabiduría maternal-ecológica; la desintegración de las actitudes de colaboración interna y externa, (frustración amorosa) que disuelve la claridad del corazón para ejercer la compasión hacia uno mismo y los demás, y que alimenta las dependencias; y la pérdida de la conciencia del ser (frustración óntica) que nos desconecta de nuestra inclinación natural al éxtasis y lleva a proyectarnos en actitudes neuróticas, de escasez, y en el miedo al vacío y a la pérdida.
La relación de ayuda que aborda el counseling busca retomar las formas innatas de escucha, apoyo mutuo y reconciliación interna de las que el ser humano está dotado para resolver, para sí mismo y para otras personas, estas frustraciones. Se trata de desvelar ese oscurecimiento con la propia luz de la claridad interior, aceptando el requisito ineludible de sentir la desorientación real en la que vive el ser humano, desconectado de su interior y esclavo de su mente y su programa. Básicamente aborda la resolución de trámites existenciales tales como: el colapso de los deseos más genuinos y su conexión con el sistema familiar; la necesidad permanente de una persona de sentirse querida que le lleva a ser emocionalmente dependiente; la constante interrupción del bienestar que le provoca el juicio interno; la contención de la rabia sostenida hacia un progenitor al que, considera, se debe amar; la culpa asociada a un hecho en el que existía un patrón de fuerte dependencia; etc. Todo ello, más allá de las mecánicas del carácter y las pasiones, tomando en cuenta esta dinámica disfuncional de la razón de ser y de amar que impregna todas nuestras cegueras.
La existencia se resuelve en la conciencia de los deseos y las emociones, y estas en el amor. Parece que todo lo que hacemos los seres humanos nos lleva a esa misma conclusión. El enfoque transpersonal del counseling incorpora al itinerario de recuperación del bienestar, la experiencia de ser seres amantes y de estar en un viaje de la conciencia, la aspiración espiritual. Esto no pertenece al patrimonio de nuestras estructuras médicas, científicas o religiosas. Recuperar una mirada humanista a la tarea de devolver la salud emocional y vivencial a nuestra sociedad, pasa por incorporar esta labor en la propia dinámica de nuestras relaciones, con profesionales añadidos que vengan de campos diversos de las ciencias y las humanidades, que incorporen una honda experiencia vital en las relaciones humanas, un impulso creativo en la búsqueda de las coordenadas de la salud y del sentido, y que experimenten la tarea del despertar del corazón compasivo como una verdadera vocación.
El trabajo con diversas terapias como la Gestalt, la hipnosis permisiva, la bioenergética o los psicodélicos, ayuda a habitar y traspasar el arduo territorio del vacío, a sostener y a atravesar las frustraciones, así como a recuperar la forma personal más genuina, contactar con el ser. También revelan un mapa común para todas las experiencias de bienestar y felicidad de cualquier ser humano: una apertura del corazón que da espacio, sin juicio ni lucha, a las experiencias internas y las emociones; un despertar de las formas intuitivas y de la función del deseo; y la aceptación del flujo de las cosas y el impulso abundante de la vida.
por ecoex | Abr 3, 2018 | Mutantes
Un viaje hacia la autenticidad.
Estos días de semana santa nos hemos reunido en la casa del Búho – Algodonales en torno a la propuesta de tocar los espacios más sensibles de nuestra transformación. Lo hemos llamado el viaje de Plutón porque este dios de las profundidades nos señala donde nos confrontamos con mayor firmeza a nosotrxs mismxs para tomar los cambios que son necesarios tomar para nuestro despertar y para completar nuestra máxima expresión como seres genuinos.
Plutón rige la muerte, la vida, y la sexualidad. Viene a provocar la mutación, el tránsito pendiente en esta existencia para completar un recorrido cargado de sentido interno y de evolución. Está conectado con las situaciones de cambio traumático o de impacto emocional. Remueve emociones y creencias, sacando a la luz nuestra vulnerabilidad y modificando la percepción de las cosas.
El punto de partida es siempre el descubrimiento de que existe un lugar en nuestra vida donde el miedo y el amor confluyen. A todos/as la vida nos presenta situaciones en las que se da una mezcla de búsqueda de algo auténtico, algo que sentimos como personal, y al mismo tiempo nos vemos atrapados por la necesidad, el dolor o el miedo. Todo ello está conectado profundamente con un propósito y con un aprendizaje. Se trata de procesos que indagan en nuestro instinto y nuestro subsconsciente, el plano en el que se desenvuelven los asuntos de plutón.
Estas vivencias suelen ser una provocación a entrar en nuestra intimidad donde se albergan nuestros aspectos más vulnerables. La incertidumbre, la fragilidad, la confusión, etc., son el escenario previo para el contacto con este viaje hacia la transformación. Aunque al inicio siempre se presentarán las resistencias: la irritabilidad, la defensa, el juicio, el orgullo… Todos ellos nos van a indicar que estamos ante el punto de inflexión, la temática interna donde se resuelve la encrucijada del amor. O lo traspasamos, o Plutón viene a darnos un golpe de estado en alguna de las múltiples formas en las que se manifiestan las mutaciones a lo largo de la vida. Plutón te confronta con tu cambio, y si tú no lo tomas como responsabilidad para despertar, la enfermedad, el accidente, el cambio repentino acontece en tu vida para llevarte al mejor lugar de evolución.
El análisis de la carta astral nos descubre esos tránsitos. Nos indica como para unas personas el vínculo afectivo y el abandono emocional es un lugar de aprendizaje. El viaje se produce en la polaridad apego- desapego y las situaciones adversas permiten ensayar un “departamento de crisis” a través del cual aprender y a su vez movilizar a otras personas. A otras Plutón les remueve su libertad empujándoles a no ocultar los sentimientos y a mostrar su verdad a las personas queridas. Y a otras, les confronta con la autoridad, con la supervivencia, con el juez interno, etc.
Plutón viene a provocarte para que transformes la impulsividad y la rabia en voluntad creadora; a que cambies las formas posesivas y fanáticas en formas de autoexpresión brillantes; a que dejes de ocultar tus sentimientos y el placer, y elijas “comerte todo el pastel” sin pedir permiso; a no tener miedo al conflicto con el instinto; a convertir la energía sexual condicionada en energía creadora; a modificar la necesidad de ser vista y reconocida en una forma natural de entrega y de servicio desde la sensibilidad y la vulnerabilidad. Ofrece la posibilidad de transformar la pasión invasiva en una energía que formula proyectos creativos; a no pelear con la autoridad externa y construir la propia autoridad interna.
La Gestalt de la mano de la carta astral facilita desvelar para uno/a mismo/a el mapa de esa mutación, el lugar exacto donde la temática emerge como un contacto emocional que urge transitar. La psicomagia es la manera creativa que evita paralizarnos en el drama o en la ofuscación y nos acerca a nuestra respuesta creativa. Mediante la representación de un personaje con un disfraz, la persona ve mejor la complejidad de su viaje de despertar y abre nuevas posibilidades. Durante un rato tiene que ponerse delante de todos en el pellejo de esa parte suya que, con la máscara de un personaje, ejerce su autoexpresión. Ahí toma contacto con su vergüenza, su sexualidad limitada, sus condicionamientos para expresar su verdad, su vulnerabilidad, etc. Todas ellas formas ocultas, inconscientes que están esperando ser desveladas para mostrar el potencial movilizador que le espera a la persona que se atreve a traspasar esta fascinante órbita plutoniana.
Gracias a todxs los valientes que han tomado esta propuesta con nosotrxs para propiciar mutaciones internas que nos acerquen cada vez más a lo que ya somos.
por ecoex | Feb 27, 2018 | El niño del alma
Las relaciones de pareja son un excelente catalizador de nuestras sombras y de nuestras luces. Se pueden vivir como un contrato que prolonga el atrincheramiento de nuestras emociones, en muchas ocasiones a través de un pacto mutuo; o como una oportunidad para que, con la guía del deseo y el amor, despertemos a nuestras oscuras maniobras internas y nuestras potencialidades. Cuando en el seno de una relación salen a flote las aristas de nuestro carácter, se nos está abriendo una puerta extraordinaria para la indagación de lo que nos sucede.
Al entablar una relación de pareja, inevitablemente se dejan ver las estructuras dañadas de nuestras vivencias del amor. La hipnosis regresiva puede ahondar en esas situaciones que emergen y que nos cuesta manejar, generando mucha insatisfacción en un proyecto que, si bien apunta a la felicidad, desvela amarguras que no sabemos cómo abordar y que deterioran la relación a largo plazo.
La hipnosis ahonda en el origen del amor distorsionado. Puede revivir la cadena de acontecimientos que han quebrado el proyecto de confianza y fortaleza que necesitamos alimentar desde niños. Reanuda los cabos sueltos y abandonados a un nivel inconsciente que impiden ordenar las emociones y volver a retomar la pareja como un proyecto de crecimiento mutuo en el amor.
Cada persona que llega a nuestras vidas y permanece, poco o mucho tiempo, nos convoca a un viaje personal que puedes tomar. Accediendo a la mente profunda, se puede vislumbrar el sentido de todo lo que sucede. Si hemos tomado a esa persona, ha sido para acoger ese aprendizaje que está conectado a nuestras vivencias pasadas, en las cuales podemos encontrar alivio y sentido.
La mente profunda puede mostrarte el origen de un patrón de sufrimiento en tu relación de pareja en un momento de tu infancia, de tu experiencia del nacimiento o tu vida antes de nacer en el período de gestación en el útero. Otra manera de integrar los bloqueos actuales en tus relaciones es mediante una visión interna que te enseñe y te haga sentir tu relación con esta persona más allá de los escenarios actuales y te transporte a una vida pasada donde tengas la perspectiva adecuada para darte cuenta del patrón condicionante entre tú y el otro/a y tengas la energía y la libertad para elegir algo diferente que lo cambie todo en el pasado y en el presente, pudiendo salirte de un mecanismo automático o patrón que es tóxico, que te hace daño, y que te detiene en tu despertar hasta que consigues traspasarlo, superarlo, y elegir lo mejor para ti, la manera más creativa y nutritiva de relacionarte con alguien.
El viaje a través de la hipnosis regresiva es una experiencia completa donde participan los sentidos internos, la visión, el tacto, el gusto… etc las sensaciones corporales como ocurren en los sueños que tenemos cuando dormimos pero a diferencia de éstos en el viaje de la hipnosis la conciencia es plenamente lúcida. De esta manera podemos rescatar información experiencial sobre asuntos que nos importan mucho como pueden ser las relaciones afectivas de pareja o familiares, y disolver problemas actuales con la visión y la limpieza emocional que implica ver y revivir.
Este fin de semana(3 y 4 de marzo) convocamos en Sevilla un taller en grupo donde cada participante podrá ser acompañado al trance hipnótico y realizar su regresión. Por eso el grupo será reducido en número de asistentes para que cada uno tenga espacio y tiempo en las 12 horas que dura el taller El Viaje Interior. Hipnosis Regresiva.
También durante las semanas del 5 al 8 y del 12 al 14 de marzo podrás realizar sesiones individuales de regresión con Alfredo Calvo en Sevilla acordando una cita en Tlf-653271399 – counselingexperiencial@gmail.com

por ecoex | Dic 13, 2017 | El niño del alma
La gran mayoría de los conflictos humanos tienen que ver con nuestra incapacidad para manejar la presión que nos generan los diversos estados emocionales. La ira, la avaricia, la cobardía, el orgullo, la vanidad, el miedo, etc. Las emociones, cuales quiera que sean, vienen para informarnos junto con el cuerpo y despertarnos, para ponernos alerta. Cuando no se les da el espacio adecuado y se permite su expresión propia, quedamos atrapados en el pensamiento obsesivo, generando mecanismos de control y seguridad. Esto distorsiona el entendimiento natural del que estamos provistos los seres humanos a través de la compasión y la claridad del corazón.
Alimentar el conflicto es como una huida hacia adelante. Como no sostenemos la emoción que emerge en contacto con el cuerpo, nos ponemos a la defensiva y peleamos hacia fuera. Esto nos lleva siempre hacia escenarios de desconfianza. Construimos un guión en el que hay enemigos y culpables y con el tiempo, esta actitud, deriva en una verdadera adicción al litigio. Todos hemos conocido a personas que parece que tengan una necesidad obsesiva de llevar la razón, conduciendo sus emociones hacia una pasión enfermiza.
Alcanzar un manejo adecuado requiere de un compromiso honesto con la propia madurez emocional. El Eneagrama, una herramienta de análisis del carácter promovido en los años 70 por el boliviano Óscar Ichazo, y que hunde sus orígenes en antiguas tradiciones orientales, permite indagar este camino de compromiso. Revela cómo las personas vivimos la ilusión de la separación. Los individuos nos enfrentamos a una ruptura interna que nos conduce a sentimientos de abandono, de separación de nosotros mismos y de nuestra naturaleza. Es como una pérdida de la conexión con una especie de paraíso originario en el que la naturaleza, también las emociones, nos proveían de un material adecuado para llegar a la conciencia de nosotros mismos.
En este proceso profundamente instintivo, emerge el miedo, una emoción que nos cuesta muchísimo sostener y que nos acerca a la vivencia del vacío. No es casualidad que en el mundo cada año se inviertan tres trillones de dólares en defensa. Toda una maquinaria de desconfianza alimentada por el miedo. Si todo eso se invertirá en la ayuda mutua, quedaría más patente la abundancia de la que nos dota la naturaleza. El miedo, una emoción que viene a protegernos, a alertarnos, conduce a la pérdida de control, a la incertidumbre. Como respuesta a esta incapacidad de adentrarse en el miedo y de exponerse al vacío, los individuos construimos personajes que nos sirven para encubrir todas esas emociones. Se trata de máscaras que representan un papel bien aprendido. Un ejemplo puede ser el complaciente, que busca mantener la paz a cualquier precio barriendo los conflictos bajo la alfombra; o el insensible, incapaz de contener sus emociones y que fácilmente estalla en violencia.
Al final terminamos por conceder la autoridad a nuestros miedos, es decir, a lo que viene de fuera. Nos quedamos fijados en una mentira, viviendo del conflicto y de la máscara, dándoles todo el poder. Pero es aquí donde podemos desvelar la trampa que nos hemos tendido, porque la verdadera prosperidad está en la satisfacción y no en el miedo.
Retornar a nuestra naturaleza pacífica, generadora de placer y bienestar, pasa por indagar en nuestras pasiones, nuestras evitaciones y nuestras fijaciones. Esta es la posibilidad que abre el eneagrama.
Vívelo en:

por ecoex | Nov 23, 2017 | Erosfera
Las emociones quedan paralizadas cuando no nos abrimos a vivenciarlas tal y como son. Nos sucede con frecuencia que nos enganchamos a emociones reactivas, las nuestras o las de otros, y les damos categoría de verdad. Resentimientos, frustraciones, rabia, miedo, etc. En estas situaciones la mente entra en juego. Con su función lógica, contiene estas emociones construyendo una explicación. De esta manera evita que sean vividas hasta el final, lo cual distorsiona la percepción que tenemos de ellas. En esta curiosa paradoja, impedimos al corazón realizar su movimiento auténtico y queda entonces preso de la emoción no resuelta. Es más seguro pensar una emoción que vivirla, nos decimos.
Cuando algo nos disgusta, ocurre frecuentemente que en vez de sondear desde el corazón de manera clara y serena, dejamos a la mente que apuntale la serie de razones que nos llevan a la necedad o la intolerancia. Una emoción sin resolver en el plano vivencial, la mente la fosiliza mediante una explicación, o peor aún, un guión de vida que se torna con el tiempo verdad absoluta.
La razón opera así como un músculo de contención y se instala en el espejismo de que puede dirigir las decisiones importantes de la vida. La lógica toma su fuerza de la opinión más que de los hechos y desatiende parte de la experiencia global. Ocurre además que la razón suele tener una gran dificultad para desaprobarse a sí misma, con el agravante de que ciertos tipos de carácter viven una especie de adicción a apoyarse en su lógica mental. Pero, tener la razón, nos priva de tener otras cosas muy valiosas.
Muchas de nuestras neurosis tienen su origen en esta pérdida de perspectiva que hace que todo el potencial de consciencia que tenemos los seres humanos, lo encerremos en la mente lógica. Y la mente, al final, no ofrece respuestas, se queda atrapada en la dualidad a la que pertenece. Llama la atención lo que nos cuesta incorporar dinámicas tales como: el perdón; el aprecio a la vulnerabilidad; el reconocimiento de la codependencia de todo lo que existe, etc. Esto no lo sostiene un marco lógico, aunque lo ejemplifiquemos en códigos morales de comprensión.
Si bien la mente disecciona la realidad y desentraña las paradojas, tiene sin embargo un grave dilema y es que ella sola no puede alcanzar el entendimiento final de las cosas en el plano del sentido. El conocimiento busca siempre quitarse la sensación de incomodidad, de no saber. El entendimiento auténtico está fuera de los dominios de la mente, a la cual le hemos otorgado en nuestro patrón cultural todo el poder de pensamiento y acción. La comprensión global tiene que ver más con una visión intuitiva de un fenómeno en su conexión con las razones que sostienen su existencia. Es en este lugar donde el ser humano alcanza mejores cuotas de satisfacción.
Pero si su papel no es decidir, ¿cuáles son las funciones de la razón? Básicamente las de investigar, comunicar y jugar. La tradición Zen utiliza los Koan, problemas que hay que resolver y cuyo planteamiento es aparentemente ilógico. Para alcanzar una respuesta hay que desligarse del pensamiento racional común y penetrar con un entendimiento más elevado que permite captar lo que hay más allá del sentido literal de las palabras. Esta es la auténtica función creadora de la mente: jugar con los patrones existenciales y organizarlos de maneras nuevas y originales. Esta es una de las grandes potencialidades de la terapia, despertar estas funciones y sacar así las emociones de la trampa que se les ha tendido.
El mundo masculino de la jerarquía y la competición ha estado muy polarizado en la razón. Nos hemos alejado del campo de compresión colectivo, ensimismados en la carencia y sin confiar en la abundancia de la vida. Las emociones forman parte de esa abundancia. Desplegar la inteligencia sentiente, una intuición orientada al entendimiento, es volver a operar desde las funciones primarias del ser humano: el apoyo a la tierra, y el fortalecimiento y la nutrición del corazón y de la humanidad a todos los niveles.
Operar desde una emocionalidad condicionada con creencias u obsesiones, genera prolongadas ataduras. A menudo encarcela el corazón, ata los afectos humanos a acuerdos insostenibles a largo plazo, que en realidad realimentan el miedo que los vio nacer. ¡Cuántas relaciones bloqueadas en este lugar! La inteligencia del corazón opera con la abundancia de la realidad, deja margen al no saber, descubre, reconoce, despliega la emocionalidad, ama en un movimiento natural, confiado, que da espacio a todas las partes y no pierde en absoluto un ápice de libertad. En este lugar la mente sirve al corazón, entregándose al juego, la invención y la claridad, lo cual reproduce hombres y mujeres amantes de la vida, con el corazón abierto.
(Dedicado a Carmen del Real, la trajinera del pinsapar de Ronda)
Taller de inteligencia intuitiva:
