Conciencia Extendida

 

 

Las técnicas de conciencia extendida permiten acceder a los contenidos inconscientes de la psique, sustratos profundos que  desvelan aspectos del comportamiento  y de las experiencias vivida,  y los hace disponibles para su procesamiento consciente.

Los estados no ordinarios de conciencia (ENOC)  permiten penetrar  de manera consciente en aspectos biográficos de nuestra existencia, perinatales o transpersonales. Estas vivencias pueden modificar los estados emocionales o las causas que están detrás de algunas dificultades psicosomáticas.

La medicina china, los Vedas indios, el chamanismo del área de México y la Amazonía de la América central, han utilizado técnicas diversas para promover el despertar de la conciencia en los seres humanos. Neuronalmente se da un incremento general de nuevos patrones de comunicación entre diferentes áreas del cerebro y se experimenta como norma general una disolución del sentido del yo y una sensación de que todo está conectado. Estos estados se pueden reproducir en situaciones comunes: el sueño, la meditación, el acto sexual, una experiencia impactante emocionalmente, etc.

Las investigaciones están marcando una hipótesis con respecto al papel de  la glándula pineal. Hoy se cree que  ella la que ejerce una función bioquímica asociada a los ciclos circadianos y a los sueños. Tal vez un foco de interés en esa relación entre conciencia y cerebro. Esta glándula en muchas tradiciones ha sido considerada el sexto chakra o Ajna (tercer ojo) del que habla la tradición védica; la ventana de Brahma que se nombra en el hinduismo; el Ojo Celestial del cual hablaban los antiguos chinos; el Palacio Niwan que los taoístas conocen o el «asiento del alma» de Descartes.

Albergamos en nuestro subconsciente y nuestras células un amplísimo caudal de información. Son mapas de la conciencia. Como en cualquier proceso terapéutico, estos estados confrontan la polaridad clásica: los sistemas de defensa y el material inconsciente. Son un buen coadyuvante de la psicoterapia. También acercan la cognición y la emoción. Pero al incorporar un caudal de energetización y un fuerte movimiento de apertura del inconsciente, abren niveles experienciales que amplían esas funciones cognitivas y emocionales. Experiencias arquetípicas, contacto con fenómenos de renacimiento o muerte, y experiencias de despertar espiritual. Vivencias que la psiquiatría actual, en algunos casos, consideraría como psicóticas.

Es habitual que las personas que viven este tipo de experiencias, adquieran un mayor contacto con la naturaleza, el autocuidado y aumenten sus actitudes cooperativas. Por último, también son una plataforma de acceso a estados creativos estimulantes, lo que llamamos pensamiento divergente. Estos estados crean las condiciones donde se potencia la cognición. Dos premios Nobel, Francis Crick y Kary Mullis, reconocieron el aporte de los estados alterados de conciencia para su investigación sobre el ADN y la cadena de polimerasa respectivamente.

Las experiencias tienen otro gran potencial: reproducen espontáneamente aprendizajes integradores. Empujan una inteligencia que va más allá de la mente ordinaria y conducen a estados de armonización interna. Pero ¿qué es lo que vive la persona que accede a estos estados? Las vivencias internas son muy versátiles. Un estado ampliado de conciencia puede permitirte visualizar aspectos estéticos o visitar tu infierno, los pozos de emoción contenidos desde la más tierna infancia; pueden liberar el animal que espera su momento para expresar la fuerza de una resistencia o desvelar una necesidad sin atender; puede abrir el corazón para ampliar tu comunicación interpersonal y despertar tu mundo emocional ampliado; y pueden descubrirte estados espirituales donde se reproducen conexiones especiales con la vida y el valor de la existencia.

Estas experiencias transpersonales se mueven en diferentes registros como por ejemplo: el conocimiento intuitivo, la intensificación de la imaginación, la revisión biográfica, la percepción, las estructuras de sentido, el movimiento de la vida y la muerte, la regulación existencial, etc.  Lo más interesante es que estas experiencias se vienen desvelando desde hace años con un gran potencial autoregulador.

Las nuevas formas de terapia transpersonal trabajan con este vector de sentido interno. Hay un gran misterio en relación a nuestro propio ser. Se siguen investigando las conexiones entre la función de la oxitocina y la auto compasión, entre la Ayahuasca y la función de la molécula DMT, entre el cerebro y la conciencia. Esta sigue siendo una gran frontera abierta en este siglo XXI.