Ecología de las emociones: conectar con nuestra genialidad impredecible

Ecología de las emociones: conectar con nuestra genialidad impredecible

ecLa naturaleza del espíritu humano individual es novelesca: cada cual tiene dentro de sí un rebelde transformador o un genio, un poeta o un intérprete de las estrellas. Unos u otros albergan un amante pasional o un creativo loco; un despertador del subconsciente, un investigador lúcido o un artista singular. Cada cual tiene su especificidad con la cual proyectar su vida de forma única y alcanzar altas cuotas de satisfacción. Son cualidades heroicas inscritas y observables a través de la revelación interior. Pero una cierta sordera nos aqueja.

La sordera es una incapacidad específica para oír lo que ocurre dentro de ti. Bien es verdad que estamos sometidos a un ruido infernal.  Al ruido ideológico que nos obliga a alinear nuestra vida con creencias externas aceptadas. Al ruido tecnológico: las máquinas se han colado en nuestra vida y nos inducen infinidad de rutinas. Y para rematarlo, el ruido de lo irrelevante que reproduce la permanente acción comercial y mediática, orientada a la mera distracción. Esto apaga las posibilidades de la conciencia. Nos sume en una espiral de insatisfacción y nos enreda, atendiendo las condiciones escasas de lo externo y  olvidándonos de las fuentes inagotables de lo interno.

Somos una especie, la  humana, acostumbrada a tensar la mente. Hablamos por hablar y tenemos miedo a no encajar en el mundo. La mente proyecta ilusiones de seguridad y estabilidad porque la mente humana es infeliz en la incertidumbre. Sentir es, a menudo, verdaderamente incierto. Por eso estamos en una permanente huida de la desesperación individual sin aceptar que nada es seguro, lo cual hace que escapemos de sentir.

Creo que hay que echar mano de una verdadera rebeldía para elevar la percepción y confiar en la sabiduría interna.  Esta se manifiesta en la espontaneidad: en lo inesperado emerge información que nos permite darnos cuenta de cosas verdaderamente nuevas. Dentro de nosotros/as existe una energía organizada suficiente como para conectar con nuestra genialidad impredecible y clara.

La energía forma todas tus células, y las células de tu cuerpo son inteligentes, saben actuar independientemente de tu cerebro. Hay una inteligencia extraordinaria, una sabiduría y un orden que permite a cada célula saber cuál es su misión, y tú ni te enteras. Estamos ante una energía inteligente que lo es todo, que es la fuente creadora. La energía está en todas partes haciendo maravillas. Los átomos son capaces de unirse entre ellos para formar las moléculas, para formar todas las cosas. Cuando entiendes lo que es la energía caes de rodillas. Hay que amar esa obra, tal como se muestra, sin críticas, porque somos aprendices de esa sabiduría. La energía tiene el propósito de llevarte a la perfección, a la sabiduría total. La naturaleza es un libro abierto en el que se puede aprender todo: la relación, la armonía, el equilibrio, la fuerza, el orden… Si aceptamos que todo lo que forma la energía es inteligente, nuestra percepción de la realidad se amplía, se ensancha. Entonces nuestro papel en esta vida es reaccionar menos, elevar nuestras percepciones, y comprender más. La energía tiene un sentido de perfección. Juan Echegaray, doctor en Biología, catedrático de la Universidad de Santiago de Chile (La Vanguardia 27 de febrero 2018)

Existe un flujo de conocimiento al interior de las células. Este saber, cuando se confía en lo inesperado, llega al modo de una revelación o epifanía. Abrimos a una ecología de las emociones supone desvelar nuestra propia naturaleza, salirnos de la sordera interna y aceptar escuchar lo que se siente para ponerlo en primer lugar. Porque la vida es un misterio que combina la oportunidad, la experiencia emocional y la visión interior. Solo así rescatamos la genialidad. Rendir la mente tensa supone eliminar las instrucciones externas y abrir un espacio de oportunidad mediante el abandono a lo que sucede, dentro y fuera de nosotros/as. Si aceptamos esto, entonces se abre la conciencia a la belleza, la maravilla absoluta de la vida. Hay un montón de experiencia emocional viva, de risa y de santa locura almacenada en cada persona que sale de la mera estrategia de la supervivencia y acepta sentir, acepta despertar.

Si te interesa adentrarte en esta experiencia, participa en alguno de nuestros próximos talleres:

Capitalismo emocional

Capitalismo emocional

El capital dice “yo soy el primero”. Nos ha convencido que, atender el progreso y las variables del capital, es nuestro destino. Este mensaje, tan patriarcal por otra parte, alimentado de un sistema fuertemente jerárquico, ha hecho que la especie homo, rindamos culto a tan poderoso tótem, sacrificando o descafeinando las virtudes naturales que nos acompañan como seres dotados de emoción y sentido.

Este dios implacable aplica la lógica mecanicista a los sistemas vivos. Dejamos de ser espontáneos para pasar a ser convenientes o inconvenientes. El homo oeconomicus se dice a sí mismo: la producción es el actor principal de  mi película. Las emociones, la naturaleza, la ética, la estética, etc., son, definitivamente, actores secundarios. Las relaciones personales han quedado así damnificadas. Vivimos emociones transgénicas, manipuladas en su ADN natural para que sean aptas para el consumo.

Las emociones languidecen en una sociedad de grandes superficies, trabajo fijo y planes de pensiones. La ruptura que provoca el capitalismo es una especie de translimitación, donde se empaquetan las emociones en contenidos publicitarios extraordinariamente bien diseñados para despertar necesidades, y las convierten en útiles, siempre y cuando sirvan a la obsesión por el progreso económico.

Al final, nos hemos cargado la compleja red de interrelaciones sistémicas que nutre este organismo vivo que es nuestra vida emocional. La inteligencia sin lucidez emocional es ciega, y la lógica desarrollista un tratado de las cosas muertas. Como dijo W. Kaufmann, la vida es un compromiso entre la estructura y la sorpresa. ¡Abajo las sorpresas, dice el capital!

¿Cómo son las emociones transgénicas? Emociones manipuladas en su energía originaria para servir a otro fin, para hacerlas cómodas en el mercado de valores. Del mismo modo que Monsanto manipula las semillas para que solo puedan ser cultivadas una vez, aquí las manipulamos para que, como mucho, a lo largo de nuestra vida, nos asalten una vez ¡y con los mínimos desperfectos posibles! Vamos a ver qué sucede con estas emociones básicas.

Con el amor decimos: es para siempre. Enamorarse, sentir amor por una persona, nos introduce invariablemente en la expectativa de las “medias naranjas” que vienen a completar algún aspecto de nuestra vida que no podemos completar por nosotrxs mismxs. El amor transgénico es sublime, romántico, único y eterno. Si desaparece no es porque el amor viva transformaciones, por cierto, la mayor parte de las veces creadoras, sino porque se muere. Esto conlleva consecuencias trágicas: sentimientos de abandono, de fracaso y de traición. En fin, un guion suculento para el negocio de las emociones. El amor en su forma natural y auténtica reproduce formas de encuentro, comunicación y relación. Es atemporal y viaja. Su intensidad varía. Involucra el ser del otrx, reproduce el afecto, el vínculo, la complicidad, la intimidad, el cariño, todo un caudal de riqueza y generosidad. Expresarlo sin negociar las condiciones del vínculo, es un acto de naturalidad y de alegría genuina.

La rabia, se nos dice, no es útil, hace daño y es inconveniente. Tampoco hay que ponerse así, solemos expresar. La rabia solo trae inestabilidad, es la mecha del conflicto. La rabia es egoísta, manifiesta una queja y esta ya tiene sus cauces administrativos para darle salida. Algo formal. Al final nos llevan a la conclusión de que es mejor perdonar. Para ello existen muchos caminos espirituales que hacen posible disolverla. Pero no, la rabia lo que tiene es que no se disuelve. Se enquista y genera enfermedad física y social. La rabia es un movimiento interno de desahogo necesario. En contacto con una contención de algo de lo que se nos privó, de algo en lo que no se nos tuvo en cuenta, necesita expresarse para movilizar todas las energías asociadas hasta llegar a la rendición. La rabia necesita ser escuchada, tenida en cuenta, acompañada, aliviada. Aprender a expresarla es un proceso personal que pasa por abordar nuestros límites internos.

El miedo, especialmente el miedo al vacío, hay que evitarlo. Su mutación artificial es dejarlo contenido. El miedo, sin expresar, nos hace sumisos y dependientes, cuando desde fuera nos dan la solución. Todo nuestro sistema social está diseñado para contener el miedo. El miedo nos acerca a la experiencia del vacío, donde soltamos la seguridad. Pero el gran negocio de la guerra y la economía de escala requieren de esta gasolina. El miedo asoma hoy en cualquier mínima alternación de las condiciones del bienestar, material. El miedo, cuando se expresa desde el contacto profundo, nos hace más libres. La libertad, tan revolucionaria, pasa por traspasar los estados del miedo que en realidad solo son eso, miedo, desconocimiento, incertidumbre, vulnerabilidad. Traspasarlo nos saca a la certeza de la libertad, a la no dependencia.

La tristeza, hay que aliviarla, hay que salir de ella. En una sociedad que se conduce por el éxito, la tristeza es un estado sin valor, espúreo.  No llores cariño, les decimos a los niñxs desde sus primeras expresiones. La tristeza, en sus múltiples manifestaciones de depresión, desmotivación, solo se medica. La tristeza se modifica genéticamente porque nos aleja del triunfo, de estar bien, ser productivos, adecuados. El triste solo puede recibir ayuda o consuelo. Pero la tristeza nos lleva al contacto con la fragilidad, con nuestras necesidades o con recursos emocionales que nos permiten sentir la vida de forma diferente. Nos abre la comunicación en lugares más cercanos. La tristeza expresada alivia las carencias vividas y nos puede llevar al agradecimiento.

El deseo, si es sexual, hay que esconderlo. Le decimos: eso es un asunto de la intimidad de cada uno. Se privatiza. Lo valoramos como egoísta y su manifestación espontánea solo puede conducir a la lujuria. La expresión del deseo viene manipulada por la seducción y todos los circuitos ocultos que están para alimentar y hacer negocio con el deseo. Pero el deseo es un poderoso movilizador. Implica nuestra espectro emocional si no nos quedamos en un puro manejo de la energía sexual. Nos empuja siempre para encontrarnos con algo de nosotrxs mismxs. La energía del deseo pulsa desde la sexualidad para hacer un viaje por todos los centros, abriendo el corazón, dándole espacio a la palabra sensible, y tomando la experiencia espiritual.

Las emociones son lo primero porque nos traen la verdadera vitalidad, la conexión profunda con nuestra satisfacción, si logramos descapitalizarlas y tomar su energía para gestionar nuestra vida con la mejor brújula interna que poseemos.

Si quieres aprender a darle espacio a la gestión emocional, vente a nuestro grupo: Todos los jueves en Sevilla.

Entrando en la dimensión Erosfera: siente, sólo siente y nada más.

Entrando en la dimensión Erosfera: siente, sólo siente y nada más.

Desde que nos conocimos Alfredo y yo (Susi)…

empezamos a trabajar con la gestión del deseo sexual. Siempre hemos sido compañeros de laboratorio de trabajo personal. Nos encontramos para despertar y todo lo que vivimos es parte de ese despertar. El deseo sexual es la gran motivación que me anima y te anima desde el inconsciente a buscar y tomar las mejores experiencias de aprendizaje y conciencia. Es el conejo blanco que llama nuestra atención para que lo sigamos y nos adentremos en una aventura de superación, donde nuestro pasado puede disolverse para que nazca una nueva manifestación actualizada de nuestro corazón, una expresión más auténtica de nosotrxs mismxs. El conejo blanco es el deseo. Nos activa la inocencia de lo nuevo y el desafío, nos moviliza nuestra historia personal incompleta, desordenada, donde quedaron asuntos de dolor y miedo que aún no han sido integrados en nuestra conciencia adulta. Aparece delante de nosotrxs una puerta hacia el pasado donde habita un niño herido o una niña herida que espera la máxima atención, amor, y energía para tomar su lugar con plenitud, donde un adulto le enfoca con toda su visión y corazón, y ese adulto somos nosotrxs mismxs en la actualidad, completando el trabajo que papá y mamá no desarrollaron hasta nuestra necesidad profunda, convirtiéndonos por fin en nuestro padre y en nuestra madre, pudiendo soltar el pasado, liberar toda ese energía anudada en el pasado para que forme parte de nuestro presente y nos permita crear nuestra realidad como nos inspira nuestro corazón.

El deseo sexual nos lleva a limpiar nuestra sombra de esta manera. Nos une a otra persona para generar un laboratorio de aprendizaje, es una nueva oportunidad que nos otorgamos, nos proporciona de nuevo una experiencia de confianza absoluta, nos activa el recuerdo de la fusión, de la no separación, cuando estábamos conectadxs con nuestra Naturaleza donde éramos uno con todo lo que existe. Este estado a dónde nos conduce el deseo es la Erosfera. Un estado donde la energía sexual se intensifica y que si la respiramos con conciencia la podemos dirigir de manera sanadora: para limpiar el pasado, desprogramarnos en las creencias, completar la experiencia emocional del pasado(dolor, miedo, rabia…), tomar la responsabilidad del niñx que vive en nuestro interior que es la fuente de nuestra creatividad y estados de inocencia, gozo, alegría, amor. Y desde la libertad interna conquistada crear nuestra realidad con la elección de nuestra conciencia.

En la desprogramación de creencias usamos la comunicación con el otro. Las creencias sólo persisten en el aislamiento de la cabeza, el contacto en el sentir con otra persona a través de la comunicación de la intimidad honesta, responsable y sincera nos trae al presente con intensidad. Todo lo que tenía sentido en nuestra cabeza, al ponerle palabras y mirar a los ojos a otra persona nos emociona y nos hace sentir vulnerabilidad, y lo que era mecánico en nuestra cabeza y se ajustaba a un pensamiento ordenado, deja de tener ese sentido. Expresar cosas que nos cuesta expresar porque sean conflictivas, porque sean muy íntimas, porque nos descubran, porque nos desnuden delante de otra persona, porque incrementen nuestra escucha real y nos acerque a la verdad y por lo tanto a nuestro propósito… es una experiencia de aterrizaje de urgencia en el presente y limpieza de patrones del pasado, cuando pusimos tanta energía en confiar en nuestro pensamiento y no en nuestra intuición, y toda nuestra educación y estructuras externas en nuestra vida nos empujaron a darle todo el poder al hemisferio izquierdo del cerebro, a la racionalidad.

En el espacio de la Erosfera generamos un laboratorio para darnos todo el permiso para sentir. Sentir con el otro como acompañante, como compañerx, e invocamos a nuestro deseo sexual como material puro de vitalidad, energía, que tomará diferentes matices según su recorrido por los centros de energía de nuestro cuerpo: el vientre contiene las emociones y su relación con nuestra historia personal que requiere ser disuelta, el pecho contiene todas las sensaciones de intimidad como la gratitud, el gozo, la presencia, el amor… la garganta nos permite ponerle palabras a la intimidad y crear nuestra realidad al nombrarla, la palabra nos permite la experiencia de desvelamiento que pone luz en los espacios clandestinos, furtivos y secretos, la visión y el viaje del alma o propósito nos conduce a ver y a abrazar nuestro espíritu, uniendo la tierra que somos con el cielo que somos, y crea la realidad en la materia según la voluntad de nuestro corazón.

Sentir se convierte en un viaje infinito donde la otra persona que nos acompaña en el deseo y en el amor como un espejo, como un amplificador, como un canal, con su abrazo, con su palabra y con su mirada nos ayuda a tocar nuestra herida del pasado para atenderla en la confianza, a pesar del miedo a la vulnerabilidad que permanece con nosotrxs desde niñxs y que tantas y tantas veces nos lleva directamente a la reactividad automática defensiva con diferentes pasiones del ego como el orgullo, la codicia, o la avaricia… olvidando que mejor que defendernos podemos transformarnos. Que cada vez que nos defendemos inyectamos rigidez en el cuerpo a nivel celular, y nos endurecemos. Que cada vez que decidimos saltar al vacío de la vulnerabilidad nuestro cuerpo sutil se extiende a través de nuestra sensibilidad humana que no está limitada ni por el tiempo, ni por el espacio, ni por la forma.

Erosfera. Del 23 al 26 de Agosto.

Avatar, manifestar lo que eres

Avatar, manifestar lo que eres

Los astros tienen ciclos, la naturaleza y nuestros cuerpos tienen ciclos. También nuestras experiencias de implicación, transformación y retirada contienen ciclos. Reconocer el ritmo interno de nuestras experiencias y detectar donde nos encontramos con respecto a esos ciclos que vivimos, nos da una mayor claridad sobre las dificultades y las oportunidades que podamos estar viviendo.

Nacimos en unas coordenadas espacio temporales que contienen un sentido específico dentro de este gran organismo vivo que se llama cosmos y planeta tierra. Toda la realidad está implicada. También lo que nos sucede en este momento en nuestra vida está engarzado en una línea de sentido que recorre todas las cosas que vivimos.

¿Cómo tomar contacto con esta forma de mirar nuestra vida y nuestra realidad?

Despertando el artista, el mago y el chamán interno. El Artista es capaz de mirar su propia genialidad. Cada cual tenemos una forma propia de manifestar nuestro ser y plasmar nuestro proyecto de vida a través de la autorealización, las relaciones sociales y la expresión. El artista interior nos recuerda que lo que somos puede adquirir formas creativas y manifestarse en el placer de ser uno mismo y ser creativo. Tan solo hay que conectar con nuestra cualidad interna que nos conduce a indagar, a generar, a compartir, a construir, etc.

El mago es el poder interno para transmutar nuestra realidad, la que está atrapada por las emociones negativas. La realidad contiene el grave riesgo de atraparnos en códigos inmutables, en necesidades que no podemos liquidar, en ideas limitantes que hacen que no creamos en las posibilidades de la vida para otorgarnos abundancia y prosperidad. El mago se plantea posibilidades inéditas y las ensaya. Crea la realidad que quiere para sí mismo/a.

El Chamán abre el corazón y lo conecta a su naturaleza emocional y compasiva. Reaprende la tarea originaria de abrir la atención a lo sutil. Despeja todas las formas de sentir, de contactar con el ser, ampliar la intuición y volver a confiar en los poderes internos. El chamán sabe explorar nuevas formas de creatividad y gratitud. Conoce las cualidades de nuestra inventiva genética. Hay una gran genialidad inscrita en nuestra propia naturaleza y si la escuchas, entiendes que tienes todo lo que necesitas para completar todas las expectativas.

Cada cual nos encontramos en una coordenada vital concreta, con un mapa de relaciones y unas inquietudes emocionales. Cualquier momento puede ser una oportunidad abierta para ir más lejos en el despertar de nuestra verdadera naturaleza. Pero hay que entrar dentro. Estas tres cualidades descritas hacen posible reproducir nuevas formas de vida que nos conduzcan a una mayor prosperidad. Solo hay que parar, mirar los miedos que nos paralizan y darse cuenta que se pueden traspasar haciendo emerger nuestras cualidades internas para ver, reconocer, traspasar y trasmutar la emoción y la experiencia.

Avatar. Del 15 al 19 de Agosto.

Somos creadores de nuestra Realidad

Somos creadores de nuestra Realidad

 

Carlos Castaneda en su libro Relatos de poder, habla de cómo el hombre común busca certeza en los ojos de aquél a quien mira, y llama a eso confianza. Por el contrario el guerrero sólo está sujeto a sí mismo y a eso se le llama humildad. Esta humildad es resultado de atenerse a lo que hay, lo que cada cual vive emocional y subjetivamente. El guerrero sabe que todo es proyección y nada es proyección.

Cuando buscamos las certezas fuera, realizamos proyecciones que usamos para no tomar nuestra inseguridad: vemos en el amado el amor que necesitamos; en un trabajo la posibilidad de ser reconocidos; etc. El guerrero no solo acepta con humildad su camino de inseguridad, sino que toma las proyecciones que emergen para vivir creativamente con ellas, convertirlas en arte, en magia y en prosperidad. De hecho, las proyecciones, son un recurso inagotable que, si los tomamos de manera consciente, dan mucho juego.

Las grandes obras artísticas son desarrollos de proyecciones de los mundos creativos internos. Las creaciones literarias, musicales o arquitectónicas. Cuando no se asume que se trata de una proyección, provoca estragos. Por ello se trata de asumir la cualidad de esta como algo propio, es decir darse cuenta que es una proyección y darle una salida mágica, que reconstruye la realidad. El artista y el creativo toman las formas externas y las reproducen a través de ideaciones, fantasías que toman cuerpo convirtiéndose en una producción cultural. ¡Todos podemos hacer lo mismo! si activamos nuestro mago, nuestra creadora, nuestro artista.

La proyección es nuestra fantasía buscando recrear escenarios para visualizar en el exterior lo que se mueve en nuestro interior. Si de manera inconsciente cedemos el poder a nuestra imaginación nos provoca el efecto de ver fuera lo que nos ocurre dentro y cuanta más inconsciencia acompañe a este fenómeno seremos víctimas de nuestra propia película. A veces lo que no queremos tocar dentro de nosotros se nos muestra en pantalla grande en nuestras narices, tomando como actores y actrices de la gran representación a nuestra pareja, amantes y amigos, familiares y otras relaciones. Pero nosotros insistimos en no hacernos cargo de lo que observamos, como si les pasara a otros. E incluso nos afecta emocionalmente y nos creemos que nos afecta por motivos de injusticia, de indignación, de rechazo… o cualquier justificación intelectual que nos aleje del contacto emocional real. Si algo nos toca emocionalmente: sin duda es porque estamos implicados, y estamos viendo algo que nos refleja a nosotros.

Sin embargo si despierto, respiro, me escucho y tomo el poder de mi fantasía y la convierto en material para mi creatividad puedo focalizarla en la dirección que yo elija. Puedo crear mi realidad. Comienzo a iniciarme  en el movimiento de la magia, puedo convertir mi vida cotidiana en una obra de arte. Puedo darme el derecho a generar el estado interno que facilita la prosperidad.

Las mejores creaciones tienen una doble cualidad: emergen de un poderoso proceso intuitivo que no está regido por ningún principio y que solemos llamar inspiración. Y en segundo lugar, este proceso creativo tiene que ver mucho con perder el control, abandonar las cautelas, los lugares conocidos, salir de los patrones acostumbrados, explorar sintiendo las cosas de otro modo.

Para ello, el cuerpo es una de nuestras herramientas privilegiadas. El trabajo con el cuerpo permite empujar energías y recursos internos que habitualmente están congelados. Tomar contacto con las partes rígidas de nuestro cuerpo hace que despierten las emociones oprimidas y es posible entonces sacarlas del dolor.

Estamos en una sesión de movimiento expresivo. Se pone el cuerpo en marcha. Caminamos por la sala explorando el contacto con la respiración e invitando a que los sentidos perciban las sensaciones del entorno. El aire entrando en el cuerpo y nuestra percepción atenta a los estímulos, acrecienta la sensación de estar presentes. Tomamos el suelo como aliado en esta exploración. Se invita a explorar con el cuerpo rodando, explorando posiciones y levantándose de nuevo de maneras diversas. A través de los apoyos y la presión, comienza una comunicación diferente con el suelo y la fuerza de la gravedad. Se invita a la exploración y a no preocuparse. Pueden soltar la permanente vigilancia sobre las formas adecuadas que debe tomar el cuerpo en público. Se les invita ahora a imitar los experimentos de otros. Comienza el desmantelamiento del control mental y la energía física empieza a tomar su sitio. Algunos se muestran torpes, otros vergonzosos, otros se ve que hace mucho tiempo que no juegan con sus cuerpos y se muestran cautos. La invitación a probar posiciones diversas e imitar, hace que algunos sonrían al encontrarse con que su cuerpo les trae una experiencia nueva. Las personas se acercan más a lo que son en la espontaneidad del juego corporal perdido. Comienza a sonar la música. Se conduce la sesión ahora mediante diferentes consignas. El pulso y las melodías activan las posibilidades expresivas del cuerpo. Buika, Paolo Fresu, Arvo Pärt, Narcotango, Dulce Pontes, Thomas Newman, van desgranando sonoridades que permiten ir dando forma, de la mano de diversas instrucciones, al viaje de la expresión. Hay risas, revolcones, sonidos, etc. El movimiento se para y el facilitador pregunta: ¿Dónde sientes que está focalizada ahora tu energía en el cuerpo? Cada cual pone su mano en un lugar: el abdomen, el pecho… Desde ahí retoman la respiración consciente y con la música cinematográfica de Joan Valent, reproducen una estatua con su propio cuerpo hasta alcanzar una forma reconocible. En algunos casos es un animal, otra veces un vegetal. Otras ellos mismos en situaciones o actitudes concretas. Observan eso que son. Perciben las cualidades de su cuerpo al convertirse en esa estatua. Se les pide que presten atención a todo lo que sienten siendo eso en lo que se han convertido. Que imaginen su vida siendo eso. Toman la proyección que ha surgido mediante un trabajo energético y reproducen una experiencia valiosa. Despiertan modulaciones de la emoción que vienen a informar de cosas nuevas. La estatua dice algo de tí mismo que estaba oculto.

La locura y la creatividad van de la mano. Tienen en común la confianza en la intuición y la confianza que lleva agregada la pérdida del control. La magia es hacerlo en el lugar de la lucidez interior. Podemos inventarnos nuevas metáforas, maneras de darle validez a nuestras proyecciones, a lo que emerge de nuestros miedos, nuestras dificultades y nuestra creatividad. Solo hay que a arriesgar física y emocionalmente para hacerse verdaderamente presente en la experiencia.

Cuando dejamos de enmascarar los propios sentimientos y expresamos de un modo natural el miedo o la rabia, resulta que lo que causaba dolor, se convierte en un recurso para conocernos y traspasar los viejos patrones. Esta es nuestra prosperidad, el atisbo de que podemos salir de la rutina y la parálisis emocional simplemente cambiando creativamente la mirada sobre nosotros mismos y nuestra realidad.

Si quieres aprender a  recuperar tu poder personal y crear con tu energía corporal – emocional y con tu inspiración tu propia realidad en aspectos como el arte, la magia y la prosperidad… ¡te proponemos este taller para el verano!